La salud.

 

        No nos morimos cuando Dios quiere, ni nos vienen las enfermedades al azar. Lo mucho o menos que viviremos, cómo llegaremos a los 80 y cómo de lúcido será nuestro final lo marcamos nosotros. Quedan exceptuados los accidentes auténticos, los contagios, …

        Cada uno tenemos “puntos débiles”, congénitos, de herencia. Los malestares se mostrarán por ahí. Son como termómetros, zonas sensibles de aviso, por donde el organismo nos indica que lo estamos maltratando. La solución no es tomar pastillas para acallar los avisos, sino cambiar los hábitos para darle al cuerpo lo que le hace no dar guerra.

        Cada parte del cuerpo tiene su inteligencia y podemos hablar con ella, con el pensamiento, y concertar una paz, “te doy y me das”. Este diálogo nos hará querer a esa parte y vivir más de acuerdo con sus necesidades, y por tanto, vivir mejor.

        Tenemos un avión a reacción a nuestra disposición con todas las comodidades modernas y viajamos descalzos por la vida, con callos en los pies, los labios agrietados, pasando frío, sintiendo miedo, de mal humor …

        Nuestra buena salud nos la proporcionamos nosotros y es la base para poder trabajar en la búsqueda con ánimo y frutos. Con una salud mala … es demasiado heroico trabajar las Reglas.

 

 

        Control no ejercitado.

        Abandonarnos es perjudicial, tanto en el tema salud, como en el tema Evolución. El Ser humano es una máquina genial de alcanzar gratificaciones insospechadas. Tenemos instrumentos de control increíbles que ni conocemos. La ciencia va muy por detrás en el campo de la Evolución, mide fenómenos burdos, usa la gravedad, la electricidad y magnitudes materiales. No sabe medir la Evolución, que es vital. La Ciencia sutil emplea otros métodos que tenemos en el interior. Ejercitemos los instrumentos de Control de que disponemos, no seamos vagabundos y mendigos, pordioseros del Ser. Cuidemos el cuerpo, pulamos nuestro interior, ascendamos por la rampa de la Evolución. Nos estamos perdiendo lo mejor de la Vida.

        Hábitos que matan.

        El tabaco. Creo que nunca he hablado de él. Es fatal. Una tontería. Tiene repercusiones que se silencian, como el cáncer de vejiga. Envenena poco a poco, perjudica zonas del organismo y resta vida, 10, 20 años … Sé fuerte y quítatelo.

        El stress: Lo han puesto de moda porque han cambiado las condiciones de trabajo, dando más poder al jefe. Se han endurecido las condiciones de trabajo laboral. Es una forma de esclavitud, de explotación del hombre por la empresa en plan moderno. Es odioso, pero hay que contar con él y prepararse internamente para no caer en él. Hay que fingir ir como loco por fuera, pero por dentro estar sereno y no creerse las prisas. Es un trabajo mental, como cumplir las Reglas. Y es bueno, para evolucionar, tener una mente fuerte, debemos hacer gimnasia con ella a diario, la que sea.

        El inconformismo, la actitud agresiva hacia al vida, el gruñir. También mata, a largo plazo. Envenena las relaciones con los demás, perjudica la carrera profesional, porque los jefes modernos no toleran la causticidad. Recordar que los hados les son favorables, a los jefes.

 

(Foto, cortesía de http://www.freejpg.com.ar)               Siguiente artículo: Seres primarios y secundarios.


         Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.